
Crónica firmada por Manuel Herrera
Me llena de orgullo y satisfacción poner en vuestro conocimiento el siguiente suceso que alcanza rango de histórico:
El pasado sabado, día 22 de noviembre, como otros muchos Sábados en que amanece bueno, decidí ir a jugar al RACE los pares tres. Hice los primeros 9 hoyos en solitario y sin pena ni gloria ni ningún acontecimiento que merezca figurar en la historia del golf. Comencé la segunda vuelta acompañado de un padre y un hijo: Ignacio Berenguer y su hijo Cristóbal, doy esta información porque puede ser relevante para lo que viene a continucación. Empecé a jugar con mayor aplomo que en la primer vuelta logrando un berdie en el hoyo 5. Pues bien, al llegar al hoyo 7 realizando un elegante swing, como es habitual en mi, golpeé la bola con limpieza y esta se elevó para superar la encina que se antepone al green. La bola cayó limpiamente sin poder observar desde el tee de salida si había caido o no dentro del green. Golpean mis compañeros con desigual fortuna. Nos acercamos al green y no hay pistas de mi bola, una gnesis, para más señas. La busco en el bunker y en los alrededores del green, pues aunque el disparo sido preciso me parecía una fanfarronada, incluso diría una bilbainada, mirar en el hoyo. Se acerca el testigo padre, es decir Ignacio, y me dice sobrecogido. ¡EAGLE!. iiiiiNCREIBLE, LO NUNCA VISTO. Muchos profesionales, después de una larga vida de golf no logran un golpe como el mío, si se me permite la inmodestia. Como se que, tanto en el golf como en la pesca, hay mucha gente que se deja llevar por la fantasía o, al menos, por la exageración, es por lo que decidí sacarme una foto dejando un testimonio gráfico para la posteridad. Foto que, aún que se que no desconfiaréis de mi palabra, os adjunto, para que podáis presumir, a partir de esta fecha, ante amigos y colegas de la proeza. En la foto aparece como testigo de este acontecimiento histórico Cristóbal, es decir, el hijo, mano inocente que puede atestiguar mi hazaña. A partir de este momento estoy disponible para cualquier homenaje que la Asociación Golfística Promotora del Abierto de Mondariz quiera dedicarme.
Nota: Dejo constancia que no existe ninguna regla escrita o verbal que diga que la consecución de un EAGLE deba afectar al handicap, que hay mucho listo
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